Mensaje del 25 de enero de 2008
¡Queridos hijos! Con el tiempo cuaresmal, se acercan a un tiempo de gracia. Su corazón es como una tierra labrada y está pronto a recibir el fruto que germinará en bien. Ustedes, hijitos, son libres de elegir el bien o el mal. Por eso los invito a orar y a ayunar...
Continuación del mensaje y comentario